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“El que tenga oídos para oír, que oiga” “El que tenga ojos para ver, que vea”

Lentamente, casi sin darnos cuenta, hemos penetrado en los últimos días de este ciclo de repeticiones constantes, desde hace diez mil años.

La tecnología enmascara lo que siempre ha ocurrido y en lo aparentemente nuevo esconde la aceleración del proceso destructivo.

La ruptura de los escrúpulos y de los principios son las llamas que incendian las conciencias, que cada vez más aturdidas se desgarran entre el dolor y la incertidumbre.

Los pueblos sufren y sus gobernantes y las organizaciones de poder mundial planifican como detentar más hegemonía, practicando guerras en las que mueren inocentes, activando políticas económicas para acrecentar mayor sometimiento.

Nadie ha tenido en cuenta la ley superior que establece que el hombre en esta realidad, debe transitar el proceso evolutivo que lo lleve a un estado de conciencia más elevado.

El Cristo vino desde lo alto para que se produjera esta elevación igual que Buda y todos aquellos que hablaron con el Espíritu.

Desde hace sesenta años las advertencias están a la vista: terremotos en todo el Planeta, cambios climáticos, huracanes, drogadicción, crímenes brutales, atentados terroristas, accidentes inexplicables y como corolario el maremoto Asiático con miles de muertos.

La Historia se repite, esto ya ocurrió seguramente en La Atlántida y muchos fueron los que vaticinaron destrucción y no fueron escuchados, como ahora, en que se alzan voces que alertan y que se pierden en la indiferencia de los incrédulos. Pedro Romaniuk, Solari Parravicini y muchos otros han percibido los acontecimientos que atravesamos.

Todo está sucediendo y cambiando ahora en un juego de tiempos necesario para atravesar el portal hacia otra realidad. En muchos el dolor y el sufrimiento serán terribles, por ahora unos pocos podrán transponer el umbral suavemente y con PAZ.

La inmensa mayoría que no ha tomado conciencia, quizás tengan la última posibilidad de redimirse a sí mismos y poder alterar sus conductas reciclándolas en mal por bien.
Aquellos dominados por el temperamento malicioso que atenta contra el hermano, que hiere, roba, mata, miente, agrede, engaña, ultraja, viola, tortura, comete negligencia, no cumple con sus funciones, puede invertir su destino descarriado y ser: piadoso, caritativo, humilde, compasivo, comprensivo, introspectivo buscando el contacto con su propia esencia.

La humanidad ha sido llevada al límite de su existencia y ha escapado al control de la Esperanza, de la Ilusión, de la Poesía.
La vida se ha acelerado y el hombre no pudo asimilar el cambio vertiginoso porque nadie explicó claramente los fines y las consecuencias, todo fue ocurriendo en busca del hipotético progreso, cuando esta realidad marcaba un deslizamiento pronunciado hacia el abismo de la destrucción.

Hacen falta millones de voces que proclamen el cambio de rumbo para pensar distinto y que la bondad apacigüe las ondas desatadas por el mal, representado por aquellos que pueden modificar el plano concreto hacia el bien.

Y bien es:  No matar, en la guerra se mata, la guerra no se justifica.
                 No robar ni herir.
                 No mentir.
                 No torturar ni agredir.
                 Pensar concientemente
                 Respetar al prójimo.

Aquello que tenga que suceder, sucederá pero con estado de conciencia podemos variar los destinos hacia un estado superior y no quedar en las superficies de las apariencias.
No se debe tatuar la vida en el aturdimiento de creer como verdad a un espejismo de ella.
La VERDAD es única y se han escrito millones de palabras tratando de explicar su razón.
La existencia de La Inteligencia Suprema, que podemos llamar Dios es Verdad.
Que cada uno puede contactarse con Dios, es Verdad.
Existe la Verdad trascendental y la concreta. La concreta puede variarse la trascendental no.

Diciembre del año 2004 queda marcado por la tragedia a nivel planetario. El maremoto en Asia coincide con la Navidad y mueren miles de personas.
El 30 de diciembre en Argentina un siniestro se desata en el local bailable llamado República de Cromagnon, donde mueren por asfixia cientos de personas.
Así termina un año en el que la guerra de Irak tiene miles de víctimas, el atentado de España, la escuela de Chechenia y tantos otros demuestran que las fuerzas negativas están desatadas.

Sabemos que el Planeta posee líneas energéticas llamadas Hartmann y la red Curry, sus cruces forman grandes vórtices de energía y en la zona del maremoto es factible que se hallan desplazado. Toda alteración produce una consecuencia difícil de pronosticar, por consiguiente es muy posible que en este año 2005 seamos sometidos a nuevas circunstancias que afectarán directamente nuestra existencia.

Conjuntamente la electricidad, la electrónica, la radiofrecuencia, la telefonía celular afectan directamente nuestro sistema celular. Los medios de comunicación masivo e internet condicionan y modifican el sistema emocional y las conductas, fundamentalmente de los niños y de los adolescentes.
Lo extraño es que todo continua como predeterminado y avanzando hacia el horror.
Las sociedades padecen un estado de hipnosis colectiva que las inmoviliza y sólo atinan a reaccionar ante los hechos consumados. Todo se resuelve con palabras grandielocuentes que caen en el vacío de lo temporal, para olvidar los hechos lo más rápidamente posible.

Las circunstancias en el nivel social son producidas por la inducción de pensamientos, guiados por fuerzas conceptuales, que en parte vienen de la historia de las sociedades secretas, alimentadas por las masas y direccionadas por líderes de esas órdenes para sostener y hacer reales los procesos de desnaturalización del hombre.

Estas sociedades secretas y también las religiones se hallan tan inmersas en sus sistemas estructurados que no pueden rescatarse y revertir la marcha que inexorablemente las lleva a la perdición. Las mismas fuerzas que ellas utilizaron serán los motores para que el cambio interno del hombre sea sin ellas.

El hombre está en peligro, sufre el dolor, si no reacciona ante esta última advertencia de la naturaleza planetaria, una gran mayoría, serán millones, morirá y nada será como antes para los que queden.

Hace falta mucho valor para cambiar, fundamentalmente en aquellos que ejercen poder: los políticos, los militares, los religiosos, los ateos, los ricos.
La vida material no es eterna y la espiritual no se alcanza con dinero.





PEDRO F. CALLEGARI



Todo aquel que quiera aportar su idea
y participar agregando conceptos serán bienvenidos.

 

 

 Pedro F. Callegari