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CRISTALES Y GEMAS II

La ciencia ha investigado en profundidad las propiedades de las piedras preciosas.

 

Walter Schumann; Curzio Cipriano y Alessandro Borelli; Annibale Mottana-Rodolfo Crespi y Giusepe Liborio; Juan Grau entre otros han expuesto en sus libros en forma exhaustiva las características de cada piedra en particular. 


Abundan los detalles sobre el color, la raya, la dureza Mohs, el peso específico, la exfoliación, fractura, cristales, transparencia, birrefringencia, dispersión, pleocroísmo, absorción, fluorescencia y química. 


Debemos saber que dentro de la química encontramos carbono cristalizado, en el caso del diamante; óxido de aluminio; silicato de aluminio y berilo; aluminato magnésico; silicato alumínico fluorado; silicato alumínico cálcico; silicato de cromo y calcio; silicato de aluminio y litio; anhídrido silícico, al que corresponden todos los grupos de cuarzo y ágatas; dióxido de silicio; silicato alumínico sódico; silicato férrico magnésico; silicato de calcio y aluminio; óxido férrico; sulfuro ferroso; silicato sódico cálcico alumínico; carbonato de manganeso; metasilicato de manganeso; fosfato alumínico potásico conteniendo cobre; silicato alumínico sódico con azufre; carbonato básico de cobre; silicato de titanio y bario; silicato de hierro aluminio y calcio; las composiciones continúan, siendo esto sólo a los efectos de comprender que las piedras se hallan formadas por sustancias químicas y que según su composición surgen las características propias de cada cristal.

 

Conjuntamente es importante tener presente que cada piedra es un sólido cuyos átomos se hallan en movimiento.

Es probable que por la magnificencia de las piedras muchos autores, entre ellos Katriana Raphaell y A. Gallotti entre otros hayan encontrado que las piedras podían ejercer poderes curativos y es así como se han escrito una gran cantidad de libros atribuyendo métodos de sanación.

 

Independientemente de todo esto, apreciar la belleza que brinda el reino mineral en determinadas personas, puede producir ante la contemplación de ejemplares entregados por la naturaleza, un éxtasis sin igual y alcanzar de esta forma un estado de conciencia superior.

Personas especiales en el despertar espiritual tienen la posibilidad de apreciar la belleza y embriagarse en ella.

 

Aquellos que deambulan por la vida concreta ejercitando el poder, que no respetan al semejante, que viven en la mentira, que emplean el dinero para corromper, que roban, que matan, esos no son capaces de ver la belleza.  Sus ojos son ciegos,  viven  una realidad manchada en donde el fin justifica los medios.

 

Los escrúpulos en ellos no existen, todo  es negociable.

 

Como pretender que alguna de esas personas se maraville ante la belleza de lo aparentemente inanimado.  Imposible, estan en otro mundo, ellos dirían en el mundo, pero tambien eso es mentira. Ellos estan en la ilusión del poder y en el sueño de la muerte. Y una gema es sólo dinero.

 

No pueden volar ni encontrarse con su espíritu, viven en el torbellino de la hipotética acción importante, se hallan sumidos en el devenir, en el conciliábulo mediático de la prebenda, en la doctrina o el dogma que impera en todo sistema, en la figuración para la exaltación  del ego, tratando de adquirir una vana gloria a costa de otros.

 

No pueden alcanzar el estado de recogimiento que brinda el asombro al apreciar la belleza brindada por la naturaleza en su máxima expresión.

Esa belleza, brindada por el planeta Tierra, construida en millones de años, nos entrega desde el Reino Mineral una inagotable muestra de color y figuras cubiertas por el tiempo de drusas y geodas. Se brindan al hombre para que aprecie la existencia del Creador y regocije sus sentidos estimulando a través de la imagen, las recónditas fases de la sensibilidad interior.

Las piedras como las flores son mensajeras, llevan el código del portal para penetrar desde lo interno hacia la elevación. Pueden abrir en su contemplación las emociones puras de amor, humildad, compasión, gratitud, bondad, desapego, generosidad y con ese bagaje lograr el tránsito por esta vida de una mejor manera.

Este es un momento crucial en la historia, llevamos la dirección equivocada y una forma de rectificar el rumbo es reencontrarnos con la esencia dormida a través de la contemplación y la meditación permitiendo que la belleza penetre por los ojos y alcance el espíritu que se halla en cada hombre.

Al contemplar una gema estamos viendo el pasado de ochenta a ciento cincuenta millones de años. Al sostener un momento ese pensamiento remontamos casi la Eternidad y en la abstracción de viajar por el Tiempo el espíritu tiende a despertar.

Existen seres que intentan el vuelo, que están más allá de lo inmediato, para aquellos buscadores de lo trascendente son estas fotografías.

Cada fotografía entrega la fuerza de la forma y el color, se puede elegir una o varias y al observarlas permitir que fluyan pensamientos, sensaciones, emociones y dejarse llevar por la mente en pos del espíritu.

 

Al principio somos espíritu, con los años somos mente, debemos volver a ser espíritu.

 

Al aquietar la mente cambian las percepciones, se desarrolla la intuición, puede alejarse la confusión y el vértigo de lo actual  reposa en aquello que verdaderamente es.

SUGERENCIAS

Una vez elegida una piedra porque nos gusto o nos impacto por su luz, forma y color podemos comenzar a observarla con detenimiento. 

Para eso debemos estar tranquilos, cómo-damente sentados, procurando que los pensamientos se direcciones hacia ella. 

Notaremos que iremos descubriendo nuevos detalles que un momento antes no habíamos percibido. 

En el transcurrir de algunos minutos nos consustanciaremos tanto con nosotros mismo, que sentiremos el influjo de la abstracción que nos convoca a sumergirnos en nuestro interior. 

Desaparecen las interpretaciones, sólo queda el misterio de la piedra y nuestro yo. Dejamos que nos impregne la luz, el color y la forma y trascendemos a la piedra.

La mente se libera, el impacto nos conecta con el espíritu y surcamos la experiencia de nuestro reencuentro.

Es el momento  de la luz de un instante supremo, en que podemos atisbar la sensación de paz absoluta que nos invade y  en ese estado todo comienza a ser relativo. Nada es realmente importante.

Para todo esto debemos tener una gran necesidad interna de rozar lo trascendente. De estar abiertos al magnetismo de lo bello y de querer Ser.

Los resultados no serán inmediatos, el proceso iniciado no termina nunca pero en cada oportunidad que podamos conectarnos, iremos avanzando, al principio muy lentamente, pero con la perseverancia y la voluntad, poco a poco veremos nuestros cambios internos, tanto en nuestra salud como en el grado de comprensión y percepción.

Entenderemos de nuestra ansiedad, de nuestras obsesiones y manías, de nuestros prejuicios y tabúes. Nos entenderemos y esa será la demostración que estamos en el camino.


Más adelante, ya siendo “dueños de nosotros” nos elevaremos y desde lo alto veremos que las cosas no tienen tanta importancia como creíamos.  Y nos compenetraremos en lo realmente, importante que es la toma de conciencia profunda para ser verdaderos seres humanos
.

COMENTARIO

Las piedras fotografiadas forman parte de mi colección privada, no están a la venta. Puede ser que algunas personas tengan la necesidad de poseer algún cristal, existen muchos lugares que pueden satisfacer ese deseo.

Lo expuesto es producto de la experiencia personal habiendo iniciado el proceso hace más de veinte años.

Hubo alternancias, momentos de menor intensidad en el contacto con las piedras.

Pero siempre volví a ellas y puedo decir que en su contemplación se liberaron mensajes y se profundizó el conocimiento metafísico, alcanzando estados con uno mismo, que determinaron la comprensión de la sabiduría y el porque de muchas cosas fuera de esta realidad.

Es por esta causal que brindo mi experimento para que alguna otra persona realice el intento y pueda subirse al estrado de la contemplación y la meditación.

 
                   
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 Pedro F. Callegari